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23 Kg de Bogotá a Londres

Por: Camila Cooper

Londres, una ciudad llena de encantos que esconde entre sus calles la realidad de muchos latinos que llegan a hacer de todo para sobrevivir. Déjate toca por la magia londinense… Les compartiré mi experiencia y espero pueda servir de ayuda para algunos.

Estaba en penúltimo semestre de mi carrera, comunicación social y periodismo en la Universidad de la Sabana, unos de los requisitos para graduarse era presentar el TOEFL o el IELTS, una prueba de ingles que para muchos, me incluyo, era como una tortura. Me encontraba iniciando 7mo semestre cuando me gané por cuarto año consecutivo el premio como alumna distinguida por tener los 10 mejores promedios de la facultad, lo que me hizo acreedora del premio como alumna meritoria el cuál me dejó exenta de pagar los otros 4 semestres que me faltaban. Gracias a ese dinero que les iba a ahorrar a mis papás fue cuando tomé la decisión de viajar a estudiar inglés. Para mí fue una difícil opción pues había estudiado tres años de derecho y me había ido dos a estudiar comunicación en México, por eso a mis 24 años no era tan fácil continuar aplazando mi carrera.

Gracias al apoyo de mis padres empecé a investigar los mejores planes y precios. A los tres meses de búsqueda, por recomendación de un buen amigo de la universidad entré en contacto con Viajes y Viajes (https://viajesyviajesexperience.com) por toda mi experiencia los califico de 10/10 sinceramente fueron los mejores precios que encontré y el acompañamiento fue hasta el último día por eso hoy luego de dos años del viaje los continúo recomendando.

Ya tenía el primer item de mi lista con visto bueno (agencia de viajes). Ahora debía elegir el destino que me conviniera por tres motivos:

1. Precio

2. Oportunidad de trabajar

3. Comunidad latina

Luego de analizar destinos como Malta, Australia, Nueva Zelanda y Cánada en una hora me dejé enamorar por la magia de Londres. El paquete de tiquetes aéreos, vivienda por un mes y colegio por seis meses era el más económico y el que se acomodaba mejor a mis tres puntos anteriores. Cuando me ofrecieron el paquete de un año lo sorprendente era que el precio se subía $500.000 únicamente por eso gracias a mi mamá tomamos la decisión del año (periodo de tiempo que recomiendo, porque tuve que ver acá a más de tres amigos sufriendo por renovar la visa 6 meses más).

Ya estaba tomada la decisión: Londres, 9 de junio de 2011 por 13 millones depesos.No sabía mucho sobre la vida ni tenia amigos británicos, por eso para mí era una experiencia completamente nueva. El primer contacto lo tuve en Internet y luego en la capacitación que nos ofreció la agencia donde nos dieron un manual con tips y de igual manera, nos explicaron todas las posibilidades que teníamos. Mi papá debió colocar una suma de dinero y dejarla quieta por un mes para poder aplicar por la visa. La agencia se encargó del papeleo y la gran noticia la recibí en mi casa. Me llamaron de Viajes y Viajes para darme la buena noticia de que tenía la visa por 16 meses con 20 horas de trabajo permitidas. Al día siguiente me fui con mi mami de compras:

  • Cuatro cartones de cigarrillos Marlboro Light
  •  Sopas en polvo
  • Vitamina C, Acetaminofén, Ibuprofeno, Isodine Bucofaríngeo
  • Un buen jean, un par de tenis, un abrigo y camisetas.

Como yo no sabía que me iba a toca hacer para ganar dinero, pensé llevar cosas para hacer manicure y pedicure pues soy muy buena y en la agencia me habían contado lo caro que era en Londres. Así que me compré todo el set. Al día siguiente me dieron todo mi itinerario. No sabía mucho de aerolíneas, así que cuando me dijeron Iberia me dio lo mismo. Ahora entiendo porque le dicen el bus con alas, le falta las gallinas y el chofer escuchando vallenato a todo volumen.

Lo peor es que solo tienes permiso de viajar con una maleta de 23 kg. Pueden creerlo una maleta para un año. Mi mejores aliadas fueron las bolsas para empacar al vacío, las recomiendo porque si te ahorran espacio. Le sacas el aire con la aspiradora y listo, todo queda perfectamente empacado. La única chaqueta de invierno me la llevaría puesta, al igual que los tenis y el jean diesel que debían aguantarme un buen rato. La maleta fue empacada unas 10 veces, llenando los espacios, redoblando la ropa de la mejor manera y pesando hasta encontrar el punto exacto. La maleta estaba lista dos semanas antes del viaje, pues como me encanta la fiesta no podía tener solo una despedida, debía ser con los diferentes grupos sociales. Por eso fueron dos semanas de fiesta y parranda que me permitieron dormir con un bebé todo el viajo, por eso recomiendo buenas despedidas y no dormir hasta en el avión porque 10 horas de viajes hasta España son una tortura en Iberia.

Gracias a las despedidas y el amor de mis padres tenía 1000 dólares de soporte financiero, la idea era poderme mantener yo sola pero no sabíamos nada sobre la situación laboral. Se llegó el esperado 9 de junio, dos días antes de mis 25 años. Con la maleta lista, la visa al día y el código postal de mi nuevo hogar en Londres se llegó la hora de partir. Mi inglés era normal, el del colegio de monjas no bilingüe, ese que uno ve inglés toda su vida pero no sabe porque no lo puede entender bien.

Afortunadamente soy una mujer extrovertida con una personalidad sociable, por eso el idioma no era problema, como fuera me haría entender, por eso con mi maleta de 23 kg exactos pasando a las 5 pm por Iberia en el aeropuerto internacional el Dorado, se llegaba el momento de decir adiós.

Más que tristeza era un ambiente de adrenalina. Mi papá me recordó lo importante de hablar el inglés y mi mamá dándome sus consejos, pues la verdad nunca me había ido de casa a aventurar de esa manera.

La maleta pasó y el momento se llegó… Pasé migración y me esfumé en la multitud.

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